Por la calle real:
Tiempo de macacos
Por: Fortunato González Cruz

28 abril, 2017 CIEPROL

TIEMPO DE MACACOS

Artículo publicado en el año 2000

El macaco es una especie de primate con características muy particulares. Fíjense que el macaco apenas tiene un asomo de rabo. Casi todos los monos tienen rabo, como los araguatos y los micos que son algo así como una cuarta generación de monos. Lo que pasa es que los monos más evolucionados no tienen rabo, como los gorilas y los chimpancés. Pero el macaco tiene un minirabo del que no ha podido desprenderse por falta de evolución. Es decir, el macaco es un mono de la V generación pero con un rabito de la IV.

Según los datos que he podido obtener luego de navegar por varias enciclopedias –no soy especialista en macacos- este mono es mulato, come cambures, de mediana estatura y tiene una mancha roja en el trasero. El macaco es mas grande que el mono tití y más pequeño que el gorila. Mas o menos como un orangután o como un chimpancé. El macaco es poco gracioso aunque hace esfuerzos por serlo. No todos los monos tienen que ser necesariamente graciosos. Hay monos tan serios como el gorila ¿Han visto el parecido de Pinochet con un gorila? ¿Aquella fotografía de su primera comparecencia ante el mundo, luego del golpe contra Allende en Chile? ¡Era un auténtico gorila! También hay una fotografía de Benito Mussolini que estoy seguro se la tomo algún fotógrafo de gorilas. A los dictadores militares latinoamericanos les decían gorilas – casi todos ellos generales y hasta coroneles- pero a un oficial de menor grado no le pueden decir gorila ¡A lo sumo macaco! Cuando un gorila hace una de las suyas da miedo y enfría todo el cuerpo mientras que un macaco da culillo, que es un frío que va desde el hueso de la garizapa hacia arriba, algo así como una mezcla de miedo y vergüenza. Eso que le da a los muchachos cuando los raspan en reparación, o cuando una brincona se entera que está embarazada.

Siempre se ha relacionado de una u otra manera a los monos con la gente. El segundo jefe de las FARC de Colombia lo llaman “el mono Jojoi”. Una de las glorias del deporte merideño es el “mono” Rivas.

Los monitos chiquitos son todos graciosos. Los medianos y los grandes no lo son tanto y a veces son agresivos. Hay un dicho popular que dice “mas peligroso que un mono con una hojilla”. Hay que imaginarse lo peligroso que resulta un macaco con un bate de béisbol o con una espada desenvainada. ¡Ave María Purísima! ¡Un macacaso es un megagolpe!

El macaco como mono de mediana estatura quiere ser gracioso y le cuesta; entonces recurre a la escena, al teatro, a la pantalla con el objeto de llamar la atención, exhibirse de manera que todos sepan que el es un macaco por todo el cañón. No puede haber una persona cerca de un macaco porque éste empieza a hacer cosas para llamar la atención, y una cámara de televisión, incluso un simple bombillo encendido le produce como un frenesí, como un ataque de narcisismo. Por supuesto que no le da pena; siendo esa su naturaleza nada mas natural que se sienta orgulloso de su condición de macaco.

El macaco se siente incómodo ante la presencia de monos de otra especie y por supuesto de personas humanas distintas a los espectadores que acuden a verlo, por eso no comparte nunca sus espacios, pelea hasta con los dientes para desalojar a los demás y quedarse sólo con otros macacos como él. El macaco es intolerante por naturaleza. También es de carácter obsesivo, impulsivo, agresivo, contradictorio, errático y de reacciones fijas y predecibles. Esto último es una ventaja pero también un inconveniente, porque muy pocas personas admiten que un macaco pueda estar satisfecho con su condición de macaco, de no querer cambiar y por el contrario desear que todos seamos macacos como el.

Como todos los simios de su especie, el macaco anda siempre por las ramas, encaramado en su mundo particular. El crea lo que pudiéramos llamar en estos tiempos su propia “realidad virtual”. Cuando aterriza es para hacer sus necesidades. A veces las hace desde las ramas y entonces todos los demás macacos y los humanos que estén por allí salen salpicados, a menos que se hayan puesto en resguardo a tiempo cosa bien difícil porque el macaco actúa con una velocidad increíble. Por su fuera poco, el macaco pone megaplastas. De todos los monos, el macaco es el más locuaz, escandaloso y aullador. Su estado natural es estar chillando y haciendo morisquetas, piruetas y gestos para llamar la atención. Cuando se cuelga de una cadena aquello es interminable y puede fácilmente pasar horas tras horas y continuar aunque no quede nadie frente a la jaula.

Otra característica del macaco es que vive rodeado de su familia y de unos pocos macacos lo más parecidos a él porque desconfía de los otros monos y de los macacos que no le obedecen. Esta característica hace que el macaco jefe organice una especie de corte o grupo de macaquitos de su más estricta intimidad y confianza que colaboran con el en las monerías que realiza.

Cuando es tiempo de macacos las cosas se ponen, como es natural, macacas: todo es un desorden, basura, pleitos, gritos, mucho bochinche y mucho ruido, como en cualquier jaula de macacos.

 


Fortunato González Cruz

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