Por la calle real:
Una tenebrosa amenaza contra Venezuela
Por: Fortunato González Cruz

21 junio, 2017 CIEPROL

Una tenebrosa amenaza contra Venezuela

Una gran nube negra amenaza con cubrir con su tenebrosa sombra a Venezuela. Se pretende institucionalizar la desgracia que padece mediante una maniobra artera, fraudulenta, atroz e infame, de espaldas al pueblo, con uso  ilimitado y criminal de la fuerza al costo que sea en vidas humanas, en sufrimiento y en destrucción. Es un episodio que regresa al país a tiempos de la barbarie en pleno siglo XXI, como un retroceso a sus peores experiencias históricas. No se trata de una exageración puesto que por ello hablan las víctimas de la cruel represión desatada contra los venezolanos en estos meses.

La Conferencia Episcopal Venezolano se lo dijo al Papa Francisco el pasado 8 de junio con estas palabras: “Esta Asamblea, prevista para fines del próximo mes de Julio, será impuesta por la fuerza y sus resultados serán la constitucionalización de una dictadura militar, socialistamarxista y comunista, la permanencia ilimitada del actual Gobierno en el poder, la anulación de los poderes públicos constituidos, particularmente de la actual Asamblea Nacional, representante de la soberanía popular, el aumento de la persecución y exilio de los opositores al sistema político dominante y la ampliación de las facilidades para la corrupción de los gobernantes y sus adláteres. De aprobarse, no se descartan mayores controles a la libertad de expresión, incluso a la libertad religiosa, y mayor represión para la ciudadanía. Por estas y otras razones la Conferencia Episcopal Venezolana rechaza categóricamente la instalación y desarrollo de dicha Asamblea Constituyente, de carácter comunal y excluyente… Santo Padre, nuestro pueblo sufre cada día más.”

Es vital impedir este fraude por las gravísimas consecuencias que traería, puesto que se trata de un intento de darle un supuesto soporte constitucional a la dictadura. Falso, por supuesto, porque de darse no sería otra cosa que una reunión de incondicionales tarifados para elaborar un mamotreto político que en ningún caso puede denominarse Constitución, sino unas reglas de dominación, como lo denuncia la CEV.

La intención de quienes se han apropiado de las instituciones es tomar todo el poder tanto el político como el económico y el social. Es  decir, consolidar un totalitarismo y quizás el peor de todos por la combinación de intereses en juego que van desde el narcotráfico internacional, la corrupción hasta los fundamentalismos religiosos, una mezcla peor que una dictadura pura y dura. Contra esta amenaza no queda alternativa sino oponerse con firmeza tal como lo ordena el artículo 333 y lo permite el artículo 350 de la Constitución.

El pueblo venezolano en la calle con la dirección de sus diputados es el único que puede impedir esta amenaza. Para la banda que domina es importante porque creen que con su constituyente pueden asegurar la supervivencia al menos un tiempo más, pero para los venezolanos es de  vida o muerte. O se impide ahora o la lucha por la libertad, la democracia y la tranquilidad futura se prolongará quien sabe por cuánto tiempo y a que costos en sangre, sudor y lágrimas.

Fortunato González Cruz

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